Comunismo originario y lucha de clases en la Iberia prehistórica

Lo primero que llama la atención de la obra de Rodrigo Villalobos es su título. Cuando se acerca a la portada de un libro sobre época prehistórica y lee «comunismo originario y lucha de clases» puede llegar a tirarse de los pelos acusando de anacrónico a su autor. Lo cierto es que, una vez leída esta obra, si el título resultaba chochante deja de serlo y pasa a verse perfectamente conveniente.

Cabe mencionar también que el autor no se arroga una posición de supuesta objetividad, sino que deja patentes sus posiciones en torno a debates existentes en el seno de la arqueología social. No falta, sin embargo, la honestidad intelectual de quien demuestra conocer bien la disciplina sobre la que escribe, y buena muestra de ello es el respaldo de dos consagrados prehistoriadores en el prólogo.

No esconden las páginas de este volumen un panfleto propagandístico marxista, ni mucho menos. Se trata, fundamentalmente, de un libro divulgativo. Ese atrevido título engloba una serie de capítulos a través de los cuales el autor pretende transmitir al gran público las últimas novedades en la investigación arqueológica de la prehistoria reciente en la península Ibérica, concretamente en torno a los debates que existen en cuanto a la aparición de las desigualdades sociales, el estado y los roles de género en ese tiempo prehistórico que se extiende entre el Neolítico y el Bronce Antiguo. Pero antes de introducirse en estos temas, que dan origen al mencionado título, Rodrigo Villalobos dedica varios capítulos a explicar fundamentos de la arqueología como ciencia y la prehistoria como etapa histórica, desde los orígenes de las investigaciones científicas en estos campos hasta las últimas novedades.

Esto último es la principal prueba del afán divulgativo que el autor demuestra en esta obra. Al hablar de la arqueología como disciplina científica hace un recorrido por diversos autores y tendencias interpretativas que han tenido importancia desde las primeras excavaciones arqueológicas «científicas». No faltan referencias a algunos de los principales nombres de la disciplina como Childe, Renfrew o Gimbutas, a teorías que defienden el carácter exógeno o endógeno de diversas expresiones culturales (ya sean materiales o inmateriales) ni a numerosas culturas prehistóricas que sirven para poner en contexto y poner ejemplos sobre el tema concreto que quiere explicar el autor, el origen de la estratificación social.

No sólo se limita a desentrañar y resumir para el lector las tendencias interpretativas y técnicas arqueológicas necesarias para el estudio de los restos materiales de las sociedades del pasado, sino que también hace referencia a otros campos relacionados como la sociología o la etnografía. Explicaciones sobre qué niveles de estratificación social se pueden diferenciar en las sociedades, sobre elementos que ayudan a identificar diferencias asignadas al género a partir del registro material o la definición de conceptos de uso común en el lenguaje de la arqueología prehistórica resultan de gran ayuda para el lector. Fundamentalmente, los cuatro primeros capítulos sirven de contexto para el último, el quinto, que comparte título con la obra completa.

Es el último capítulo, por lo tanto, es el que se dedica más concretamente a lo que señala el subtítulo del libro: la «arqueología social del Neolítico, el Calcolítico y el Bronce Antiguo» en la península Ibérica. Es en estas páginas en las que el autor muestra varias tendencias interpretativas que han existido en el seno de la academia en cuanto al origen de la estratificación social en dicho espacio y tiempo. Una de las principales conclusiones que se pueden sacar de este capítulo es que han existido y existen en el contexto académico posturas enfrentadas sobre a este problema, incluso a partir de la interpretación de restos de los mismos yacimientos. Conceptos como comunismo originario, jefaturas, élites aristocráticas, estado, explotación, cooperación, protourbanismo, mérito o herencia son algunos de los que jalonan el texto, aplicados a yacimientos y culturas concretas de la península. Así, los conocimientos que el lector adquiere a lo largo de los anteriores pasajes aparecen más útiles, se hacen realidad, se concretan.

Yacimiento argárico de La Almoloya (Pliego, Murcia) [Fuente: National Geographic]

Uno de los aspectos más interesantes del discurso de Rodrigo Villalobos en el libro es un llamamiento que hace, a veces de forma expresa pero también como fondo de todo su discurso: aboga por ir más allá de prejuicios sobre los modos de vida de los hombres y mujeres de la prehistoria. Que no hay que dar por supuestos elementos de la vida social de la humanidad, sino que hay que demostrarlos, es una de las principales ideas que se pueden sacar del libro. Criticar la visión de la historia como una línea de progreso o la creencia de que lo que ha sucedido en la historia de la humanidad no podría haber sido de otra manera y hacer ver que la estratificación social, el dominio de unas personas sobre otras mediante el uso de un poder coercitivo o el rol de las mujeres en la sociedad son algo histórico y no esencial son algunas de las lecciones que se sacan esta lectura.

Otro aspecto interesante de las interpretaciones que ofrece el autor es el valor que le da a personajes que quisieron teorizar científicamente sobre las sociedades prehistóricas en épocas en las que no se habían descubierto suficientes pruebas arqueológicas (pienso aquí fundamentalmente en la puesta en valor de Engels que se hace en el libro). Si bien las conclusiones de estos han sido, como no podía ser de otra manera, superadas a tenor de los más recientes descubrimientos, insiste Rodrigo Villalobos en la validez y la audacia no ya de las respuestas que ofrecieron, sino de muchas de las preguntas que se hicieron para abordar el tema.

Tanto al inicio como al final de la obra, el autor insiste expresamente en el aspecto divulgativo de su obra. A lo largo de las páginas queda más que patente no sólo su intención, sino también el logro de tal objetivo. La inclusión de un glosario de términos ayuda a la comprensión de determinados conceptos historiográficos que pueden resultar desconocidos, pero es el todo el conjunto de la obra lo que se adapta sin problema a un lector no especializado. Quien se adentre con cautela entre sus páginas a causa del título verá rápidamente que sus miedos eran infundados, que resulta una lectura amable, conveniente e interesantísima sobre el tema que trata, ofreciendo además lecciones fantásticas sobre el método histórico y arqueológico.

Yo, quien escribe esta reseña, soy graduado en Historia, pero más centrado en temas de historia moderna y contemporánea que en asuntos prehistóricos. Ello hace que no sean muchas las lecturas o trabajos que haya tocado sobre prehistoria y arqueología después de dejar la universidad. Este libro ha reverdecido en mí el interés por la prehistoria, y en concreto por la prehistoria reciente, lo cual considero ya un logro del libro. Su carácter divulgativo ha sido facilitador de este aspecto, sin duda, por lo que considero que es una lectura muy recomendable para personas poco (o nada) duchas en la materia. Por último, no me resisto a mencionar que la cuidadísima edición es la guinda del pastel.

El autor

Rodrigo Villalobos es doctor en Arqueología Prehistórica por la Universidad de Valladolid y participa en la dirección de varios proyectos arqueológicos en la cuenca del Duero. Además, se dedica a la docencia en la educación secundaria y es fundador del blog de divulgación Las Gafas de Childe.

Rodrigo Villalobos García
Comunismo originario y lucha de clases en la Iberia prehistórica
Sabotabby Press
2022
264 páginas
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