El surgimiento de una nación. Castilla en su historia y en sus mitos

El uso de la historia como elemento legitimador no es una novedad política de la contemporaneidad, sino que existe desde tiempos inmemoriales. En la Edad Media, por supuesto, también ocurría. A medida que se retrocede en el tiempo desde el presente, las fuentes históricas tienden a ser menores en lo cuantitativo y peores en lo cualitativo, lo cual da lugar a todo tipo de manipulaciones y a la creación de mitos, favoreciendo la modificación de la historia y la memoria colectiva por parte del poder para su legitimación.

El historiador Francisco Javier Peña Pérez se propone estudiar en El surgimiento de una nación los orígenes históricos y mitológicos de Castilla en la Edad Media. No se propone tumbar los mitos existentes al respecto de esos orígenes—tarea que siempre resulta harto difícil—, sino que se centra en averiguar la historicidad de los personajes que los protagonizan y comprender las razones de la creación de los mismos. Se pronuncia de manera clara en el prólogo, con una aseveración que puede llegar a ser, cuanto menos, discutible:

Nos parece que no es competencia del historiador la lucha contra los mitos ni creemos que esté en sus manos, afortunadamente, la posibilidad de destruirlos. Como se ha dicho muchas veces, es posible que las sociedades no puedan vivir sin esa referencia mágica que aportan los mitos al universo mental de las masas. No tenemos, por otra parte, ningún reparo en admitir esa posibilidad.

El Cid, Fernán Gonzalez y compañía

En ese espacio de historia y mitos en los primeros siglos de historia de Castilla el autor identifica al Cid, al conde Fernán González y a los jueces Laín Calvo y Nuño Rasura como personajes fundamentales en el discurso de los orígenes. De hecho, tras un repaso al contexto histórico desde la conquista islámica de la península, pasando por la aparición de Castilla primero como topónimo, después como condado y más tarde como reino, dedica buena parte del discurso total del libro al análisis estos personajes y los datos disponibles sobre ellos, tanto los históricos como los mitológicos.

Portada monumental de la iglesia de San Juan Bautista en Bisjueces (Burgos), del siglo XVI. A ambos lados de la puerta las esculturas representan a los jueces Laín Calvo y Nuño Rasura.

Señala Peña Pérez que es en el siglo XIII cuando, en un momento de hegemonía castellana en la península, el joven reino Castilla tiene que reconstruir —o construir— su pasado. A esas alturas de la Edad Media, la historia no hablaba de Castilla como uno de los orígenes de la resistencia frente a los musulmanes, se trataba de un territorio que ni siquiera había alcanzado la categoría de reino hasta mucho tiempo después que Asturias, León o Navarra. La ideología «neogoticista» dominante, según la cual los reyes cristianos peninsulares se consideraban restauradores del país de los godos, llevó a los cronistas castellanos a volver al pasado de Castilla para elevarlo y colocarlo a la misma altura que su presente —y futuro—, y, en la medida de lo posible, por encima de los de otros reinos. De esta manera, ese proyecto de revisión del pasado se centra en dos argumentos fundamentales, según el autor:

  • El primero se relaciona con las narraciones que tienen que ver con los orígenes, una edad dorada, representada por los jueces Laín Calvo y Nuño Rasura y por el conde Fernán González
  • El segundo se relaciona con un defensor de las esencias de la patria que aparece en un momento de crisis provocado por la pérdida de los valores de esos orígenes: el Cid Campeador

El modo de hacer de Peña Pérez se basa en exponer primero los mitos protagonizados por estos personajes y después someterlos a revisión histórica. Así, de los relatos que en distintas crónicas y cantares se van haciendo en relación a los personajes señalados, avanza hacia una comparación con las fuentes disponibles. Al ser sometidos al análisis histórico, como es evidente, muchos de los mitos no se sostienen. Ya sea por dataciones imposibles u otros aspectos, van deshaciéndose ante la evidencia de las fuentes: la propia existencia del juez Nuño Rasura, la mera historicidad de la institución de los jueces, la supuesta independencia castellana respecto del reino leonés lograda por Fernán González o casi la totalidad de las hazañas del Cid que eran —y aún son— vox populi por la gran fama que alcanzó a partir de la escritura del Cantar.

Estatua del Cid en Burgos, inaugurada en 1955 [fuente]

Se analizan también en el libro el sentido de las leyendas, su porqué y sus intenciones. Por ejemplo, para el caso del Cid, relaciona la aparición del Cantar con la situación política castellana del momento en que se escribió, hacia 1210. En un momento de crisis en el reino de Castilla, independiente desde 1157 y tras la derrota de Alarcos en 1195 ante los almohades, el texto refleja el paradigma de los ideales patrocinados por el poder: «orden social y estabilidad política, orgullo castellano, cristianismo militante y lealtad a ultranza de los vasallos respecto a su rey». Además, analiza otras etapas posteriores de la historia en las que el poder recurrió de nuevo a la leyenda cidiana para su mayor gloria y justificación. En la ciudad de Burgos ubica dos de estos episodios, como son la decoración escultórica del arco de Santa María tras la guerra de las Comunidades de Castilla o la erección de la estatua ecuestre del Cid en los años 50 del siglo XX.

Sobre la lectura del libro

Resulta una obra interesante por los temas que aborda, pero parece quedarse incompleto, de alguna manera. Es cierto que el autor declara sus intenciones al principio, y se limita a la comparación de ciertos relatos legendarios con su posibilidad histórica, pero cuando acabas la lectura te quedas con ganas de más, de un análisis más amplio sobre la historia de esos siglos X, XI, y XII, aquellos en los que el reino de Castilla se estaba comenzando a construir. En definitiva, las lecturas complementarias se hacen inevitables para saciar el interés que el lector pueda tener en el tema.

El autor

Francisco Javier Peña Pérez, doctor por la Universidad de Valladolid, desempeña su labor docente e investigadora en la Universidad de Burgos. Como medievalista, está especializado en los héroes histórico legendarios, línea de investigación que es el fundamento del libro que aquí se reseña, especialmente en torno a la figura del Cid. Destaca en ese sentido la publicación El Cid Campeador. Historia, leyenda y mito.

Francisco Javier Peña Pérez
El surgimiento de una nación. Castilla en su historia y en sus mitos
Crítica
2005
205 páginas

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