Piedralén. Historia de un campesino. De Cuba a la Guerra Civil

¿Qué huella deja la vida de un hombre corriente? ¿Qué rastro queda de un campesino anónimo en los archivos de la historia? Carlos Gil Andrés, con formación de historiador en la Universidad de Zaragoza y profesor de secundaria, se formuló a sí mismo estas dos preguntas tras encontrar un expediente militar del proceso al que se vieron sometidos dos jóvenes riojanos tras desertar cuando iban a ser enviados a Cuba en 1895.

La historia de Manuel María

Es así como el autor descubre la figura de Manuel María Jiménez Sainz, natural y vecino de Cervera del Río Alhama. Se trataba, en principio, de uno más de aquellos innumerables campesinos que trabajaron la tierra antes de la llegada de las máquinas para suplir los brazos de los jornaleros y labradores en las labores agrícolas. Llamado a filas para embarcar hacia Cuba a los 25 años, cuando hacía ya tiempo que había cumplido con la obligación del servicio militar, consiguió sobrevivir a la manigua caribeña y regresar a su pueblo natal para continuar su vida tras ese paréntesis castrense. Allí se casó, trabajó la tierra y murió, viudo y habiendo enterrado a sus cuatro hijos.

Carlos Gil Andrés rastreó su vida en distintos archivos, desentrañando los pormenores de una vida sencilla, pero no anodina. La historia oral, la memoria de familiares y vecinos de Manuel María, permite al autor completar las informaciones extraídas de los archivos para construir un relato que consigue apasionar.

La participación de Manuel María en la política y en el asociacionismo agrario aparecen pronto a los ojos del historiador, reforzando las tendencias que invitan a dejar de señalar al campesino castellano como un ser sometido al destino y al poder, señalando que esas tierras, hoy en proceso severo de despoblación, alguna vez albergaron conflictos, sueños, demandas, huelgas y, finalmente, guerra. Es precisamente la guerra el hilo conductor que jalona las páginas del libro, aunque se debería decir, con más tino, que es el rechazo a la guerra. Primero, con la deserción de Manuel María durante la Guerra de Cuba y, posteriormente, en un episodio aún más dramático, con la negativa a acudir a la llamada de su quinta para marchar al frente en 1938 del único de sus hijos que sobrevivió a la infancia, Elías. Todo ello a la sombra de un peñasco ubicado en medio del pueblo de Cervera, una formación rocosa que los vecinos bautizaron como Piedralén.

Crítica a las quintas en la prensa. Caricatura en la revista anticlerical “El Motín” (1885) [Fuente: HiCR]

Un libro para historiadores

Piedralén. Historia de un campesino. De Cuba a la Guerra Civil es un libro para historiadores. La labor del historiador en el archivo puede resultar la más tediosa de la profesión, pero al mismo tiempo es la más emocionante. Trabajar con documentos que fueron realizados décadas (e incluso siglos) atrás produce una sensación imparable de descubrimiento. No importa que la trascendencia de los hechos que ahí se narren no vaya a dar un vuelco en la manera de entender la historia de la humanidad, cualquier historia es lo suficientemente grande como para emocionar y para mejorar el conocimiento del pasado. Carlos Gil Andrés acompaña el relato de la historia que pretende narrar con los descubrimientos, contratiempos, dificultades y oportunidades que le producen su trabajo en los archivos y en la búsqueda de testimonios orales. Es por ello una obra atractiva para quienes han experimentado situaciones similares.

Con prólogo de Josep Fontana, maestro de historiadores, el autor no prescinde de referirse a obras que le pudieron influir a la hora de investigar una historiad e este tipo. El queso y los gusanos, del historiador italiano Carlo Ginzburg, no puede faltar a esta cita como ejemplo más célebre de cómo hacer microhistoria, cómo, a partir de un caso concreto, poder entender la trascendencia de los grandes hechos y procesos de la historia en la vida de las personas corrientes y viceversa, cómo son cada una de esas personas las que construyen es «historia con mayúsculas». El autor parece disculparse con la academia por la forma de su publicación, prescindiendo de notas al pie y elaborando un discurso en el que intercala distintos elementos y fases temporales diferentes, pero la sobrada experiencia del autor como historiador (realizó sus tesis sobre las protestas colectivas populares a caballo entre los siglos XIX y XX bajo la dirección de Julián Casanova) y la manera en que consigue atrapar al lector son irrebatibles. Además, acompaña al final del libro con una suerte de «comentarios» —así los denomina—, en los que explica las fuentes de las que se sirve para construir esta tremenda historia.


Una historia que comienza en 1895 y termina en 1950, «años interesantes», como dice aquel proverbio oriental. Una historia muy ilustrativa que narra los últimos años de un modo de vivir que cambiaría radicalmente en la segunda mitad del siglo XX.

Sobre el autor

Algunas publicaciones de Carlos Gil Andrés son:

Carlos Gil Andrés
Piedralén. Historia de un campesino. De Cuba a la Guerra Civil
Marcial Pons
2010
408 páginas

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